ABRIR LA PUERTA…

Los “Cuadernillos” como un espacio diferente para jugar, explorar, compartir, y aprender en el Nivel Inicial.

 

Durante mucho tiempo como maestra he intercambiado opiniones con mis colegas de Nivel Inicial sobre si utilizar libros con actividades consignadas como los llamados “cuadernillos” o, no hacerlo por que con ellos se les impone a los chicos trabajar como si estuvieran en la escuela…

En realidad pienso que este clase de materiales son sin duda una herramienta más que se nos ofrece a los docentes, como los cd con actividades, que se utilizan en la aplicación de las nuevas tecnologías en la sala; o como las que en lo cotidiano nosotras mismas compramos en los kioscos de revistas, para nuestros hijos, sobrinos, nietos, etc, etc, y que traen actividades impresas para que los niños realicen en la computadora o en casa, y que en cualquiera de los distintos formatos en los que se presentan siempre son bien recibidos y disfrutados por ellos.

Trabajar con un libro en la sala le permite a los chicos acercarse a los libros de manera espontánea, y de disfrutar del realizar las actividades como nuevos desafíos; jugar en forma individual, opinar y colaborar con los otros en la resolución de consignas, ser críticos de su producción y de las de sus pares, observar su evolución, así como iniciarse paulatinamente en el conocimiento de las convenciones que seguramente harán uso en la escuela, como trabajar en un espacio más reducido que la hoja de dibujo, utilizar apoyos, y ser responsable de sus materiales.

Es por esto que acepto y desde hace varios años elijo trabajar con mis alumnos con un “cuadernillo”, y cada año busco y selecciono aquel libro que acompañe el trabajo que realizaré con mi grupo, basándome en el diagnóstico que realizo con respecto a las características del mismo, por que por suerte contamos hoy con una gran variedad de este tipo de materiales, como para elegir aquel que sea acorde a la edad, a sus intereses, y a los contenidos planificados para el año.

La experiencia siempre fue positiva, tanto los chicos como las familias han aceptado este material con interés y entusiasmo, compartiendo lo que vamos haciendo en la sala, observando los procesos y los logros, e inclusive guardando este libro como un “tesoro” al finalizar las clases.

También he recibido comentarios favorables de las maestras de primer grado, por que los niños que ingresaron ya estaban familiarizados con este material que es similar a uno de los tantos con los que los chicos trabajan al ingresar a la escuela, con la particularidad de que ya han adquirido mayor confianza y seguridad frente a la propuesta.

Entonces pienso que podemos “abrir la puerta” a este recurso tan criticado sin por eso tener que exigirle a nuestro alumnos que salteen etapas, ni que se convierta en la principal actividad del año; deberíamos tener en cuenta al “cuadernillo” como un espacio de juego y trabajo que favorece a que los chicos logren mayor autonomía, y los estimula a la practica de nuevas situaciones de aprendizaje, así como les permite la búsqueda de estrategias para superar errores.

Como docentes nos acompaña en la puesta en práctica de los contenidos que trabajamos a diario, y en muchas ocasiones nos facilita la posibilidad de evaluar el desarrollo de nuestros alumnos; no debe ser el “cuadernillo” nuestra única herramienta de trabajo, como no lo son otras, pero si es un recurso que a los chicos les permite conectarse con un libro de manera placentera, novedosa y personal.